Isidora Peña, Josefina González, Daniel Hernández, Catarí Araya, Paulo Contreras y Paolo Fuentealba, estudiantes de psicología e integrantes del equipo editorial, relatan cómo surge Punto de Encuentro y el proceso de construir una revista que reúne investigación, arte y expresión desde el pregrado.
¿Cómo inició la idea de la revista?
Isidora: Bueno, la idea fue mía, en el 2024 cuando nosotros estábamos en tercero de la carrera y en verdad me inspiré cuando me di cuenta de que existían revistas estudiantiles en otras escuelas de psicología. Sabíamos de la existencia del Fondo León y sabíamos que podía quizás ser un buen proyecto para ser financiado.
Entonces ahí nos fuimos juntando entre nosotros, nos motivamos a participar del proyecto y fuimos un poco conversando cuál era la línea que le queríamos dar a la revista, si iba a ser totalmente académica o quizás más artística. El producto final fue mezclando un poco las ideas y también dándole un sello USACH.
Catarí: Igual nos fuimos integrando de a poco. Estaba la Isi, Paolo y Paulo también. Después me dijeron a mí, si me interesaría participar en la revista, desde allí fuimos buscando… quizás sería bueno tener un poco más de personas dentro del comité encargado de la revista, entonces le dijimos a la Josefina, después a Daniel y así se fue conformando todo el equipo.
¿Cómo nace el nombre Punto de Encuentro?
Catarí: Bueno, fue bien caótico. Ponerle un nombre que no sonara tan típico de revista científica, pero que fuera cercano con los distintos puntos que queríamos integrar dentro de la revista: que sea artístico, que sea expresivo, en donde todos se encontraran para poder expresarse. Ahí fue cuando se nos ocurrió Punto de Encuentro.
Isidora: Quisimos reflejar un poco la interdisciplinaridad de la revista. Lo resume bien el nombre.
¿Qué diferenciaría la revista Punto de Encuentro de otras revistas académicas o universitarias?
Josefina: Yo creo que principalmente es que lo quisimos enfocar a pregrado, que es un espacio de la universidad que siempre queda un poco invisibilizado dentro de lo académico, porque el magíster si llega a publicar en revistas, pero nuestros trabajos quedan ahí guardados bajo llave y revisados por el profesor y listo. Y bueno, también que es organizado por estudiantes.
Además, no quisimos cambiar mucho los textos que nos mandaron. Se publicó tal y como lo mandaron. No queríamos caer en que nuestra propia subjetividad terminara decidiendo qué era lo que importaba y qué no.
Daniel: Bueno y también la interdisciplinaridad que quisimos integrar. Como comentaba la Isi, dentro de los criterios para entrar había desde artes, humanidades, revistas más científicas, etc. y dentro de la revista se ve como hay desde: poemas, ensayos, trabajos de grado, cosas que suelen estar separadas en muy distintas revistas. Entonces nosotros queríamos diferenciarnos haciendo esta mezcla de saberes válidos, desde todos lados.
¿Y cómo fue la convocatoria para el envío de trabajos?
Josefina: En un principio intentamos pegar afiches, pero fue bien complejo porque no sabíamos en realidad a quiénes estábamos llegando.
Daniel: En un principio sentíamos que no llegaba nadie o que sacaban los afiches altiro. Entonces empezamos a neurotizarnos y a preguntarnos qué podemos hacer. Y ahí fue como… ya hagamos un Instagram.
Josefina: Y empezamos a centrarnos más en eso. Entonces intentamos hablar con centros de estudiantes. Yo creo que todos coincidimos con que es nuestra parte más débil, el alcance.
Isidora: Pero los centros de alumnos funcionaron bien como para llegar a más gente y también el boca a boca, comenzamos a contarle a nuestros compañeros que estábamos haciendo una revista y que podían publicar ahí.
Josefina: De hecho, por eso probablemente la mayoría de los trabajos son de psicología, porque justamente fue ese boca a boca el que llegó. De hecho, terminamos enterándonos en la propia charla que había gente que había llegado por los afiches y nosotros pensábamos que nadie iba a llegar por ahí.
Daniel: Fue un poco compleja la difusión, pero yo creo que era porque no teníamos un producto concreto, me da la impresión de que ahora nos ven más serios.
Isidora: Igual nos pasó eso. Algunos profesores nos decían como: “Ah, esto es real, es un proyecto serio”. Y nosotros como: “Sí”.
¿Qué otras cosas fueron desafiantes en el proceso?
Catarí: Yo creo que la motivación de seguir con el proyecto. Hubo hartas complicaciones en el camino y quizás eran temas que estaban fuera de nuestras manos. Por ejemplo: el imprimir la revista, como fue con el taller de la USACH, donde le llegan muchos trabajos, constantemente nos decían que se había atrasado. Ese fue el desafío de ir acomodándonos a esos retrasos que estaban fuera de nuestras manos.
Josefina: Bueno, también el paro. O sea, cambió lo que teníamos proyectado y de hecho incluso la carta Gantt que habíamos mandado a la VRAE tuvimos que aplazarla. Y bueno, la VRAE también extendió el plazo y por eso la revista dice primavera 2025, porque estaba pensada para ese momento.
Daniel: Estaba todo medio difuso con todo lo del paro, que se volvió un poco gris hasta cuándo podíamos enviar el proyecto.
Isidora: Igual teníamos otras responsabilidades académicas. Por ejemplo, teníamos clases, teníamos que volver del paro y atender pacientes, nosotros que ya estábamos en cuarto año, segundo semestre.
¿Qué representa para ustedes haber ganado el financiamiento del Fondo León de la USACH?
Josefina: Bueno, yo creo que la Universidad es particular en ese sentido. La USACH ha generado varios fondos estos últimos años. Y yo creo que por mucho que hubiéramos tenido ganas de hacer una revista, claramente hubiera sido mucho más complejo sin este financiamiento.
Isidora: Nosotros postulamos con mucho cariño, porque es un proceso burocrático, hay que llenar un montón de papeles y todo eso, pero igual teníamos la esperanza de que lo íbamos a ganar, era como nuestra única puerta para poder hacer algo así.
Y ganarlo fue como materializar que nuestro proyecto era en serio, que era importante no solo para nosotros, sino para otras personas, como la vicerrectoría académica. Y que confiaban también en que íbamos a poder lograr un buen trabajo.
También siento que nos ayudó a aprender cómo postular a cosas más burocráticas, más serias, pero que son necesarias cuando uno quiere llegar a otro nivel.
¿Qué esperan generar en quienes lean la revista?
Catarí: Yo lo veo como una oportunidad de cercanía entre todas las carreras. O sea, esta universidad tiene algo súper específico que es que todas las carreras están una al lado de la otra teniendo clases y no es por facultad en sí.
Y esto demuestra que hay un espacio más artístico. Como no hay tampoco una carrera artística dentro de la U, aparte de quizás diseño o arquitectura. Es importante que los estudiantes puedan saber que hay un espacio donde es valorable las cosas que hacen, aparte de lo que se hacen dentro de su carrera.
Isidora: Además, siento que contribuye harto a la autoestima de las personas. Como, oye, esto es importante para mí, quiero que otras personas lo lean y que le den una retroalimentación. Bueno, esto también es importante para nosotros.
Daniel: Queremos motivar a los estudiantes con la idea de que lo que producen ya es tan válido como lo que pueden producir después.
Josefina: A veces uno siempre ve las barreras de lo difícil que es conseguir algo, pero quizás cuesta un poco ver las posibilidades que hay de que eso se vuelva real. Entonces siento que el hecho de que estudiantes hayan podido crear algo así. También me gustaría que generáramos inspiración o confianza a esas personas que también tienen ideas y que sienten que quizás son un poco inalcanzables, pero creo que a veces vale la pena intentarlo.
¿Qué se viene para la siguiente edición?
Daniel: Estamos intentando gestionar nuevas ideas, como ahora que tenemos una primera edición, quizás sería interesante empezar a preguntar por opiniones a alguna entidad estudiantil, como a la Escuela de Psicología, quizás una columna de opinión.
Josefina: Yo creo que es interesante. Creo que nuestra meta es ver si es que participa una variedad más grande de gente, con distintas facultades. Ahora que supimos que una de las niñas que participó era de química y que llegó por un póster, nos da un poco de fe, nos gustaría ver esa diversidad de la propia universidad.
¿Cómo podemos mandar trabajos para la siguiente edición?
Catarí: Dentro de Instagram (@r.de.encuentro) tenemos un link donde están las bases para cada tipo de trabajo. Lo más importante es que cumplan con la visión de la revista que es la libre expresión y que venga desde los propios intereses de cada persona.
Daniel: No tengan miedo también de mandar sus trabajos porque van a ser juzgados.
Josefina: Nosotros no estamos como jueces para ver qué queda y qué no. De hecho, normalmente nos gustan todos los trabajos, nos emocionamos cuando llegan.
Catarí: Ojalá no se pierdan ese tipo de espacios, porque siempre nos hablan que hace años atrás se hacían más estas cosas y de alguna forma se dejaron de hacer. Queremos volver a eso también, que la gente pueda compartir sus cosas, que haya más comunidad estudiantil.
Isidora: Que le den relevancia a lo que crean y es bonito crear en conjunto, porque al final no es como una publicación en separado, todo está en una misma revista y somos todos estudiantes de pregrado.
¿Les gustaría que después siguieran otros alumnos de psicología con este proyecto luego de que ustedes se gradúen?
Catarí: Personalmente estaría bueno que alguien con compromiso pueda como retomar el proyecto.
Josefina: Yo creo que quizá no solo de psicología, sino a quien le interese.
Isidora: O también seguir con la revista, pero llevarla a más universidades. Claro, nosotros seguir el proyecto, encontrar alguna manera de hacerlo.
Daniel: Podría haber una edición USACH y una edición afuera de la universidad.
Josefina: Igual la idea está para todo el mundo.
Daniel: Cada uno puede hacer… su punto de encuentro.

*Instagram: @r.de.encuentro
*Los plazos para enviar los trabajos aún no son publicados
